La enseñanza del calentamiento | Educación Física

La salud no sólo consiste en la ausencia de enfermedad. La OMS la entiende como el estado completo de bienestar físico, mental y social. En este sentido, con la participación en actividades físicas, contribuímos a mejorar la salud en estos tres aspectos. Obtenemos beneficios físicos (como la mejora cardiovascular), mentales (ya que liberamos tensiones) y sociales (puesto que nos relacionamos con amigos y con otras personas).


La práctica de actividad física, ya sea recreativa, educativa o deportiva, puede conllevar a producir lesiones si no se realiza de la manera adecuada. En cualquier tipo de actividad se recomienda realizar un calentamiento previo como forma de preparar, no solo física, sino también mentalmente, al organismo para la actividad posterior que se va a realizar.


Poco a poco se le está otorgando a esta parte de la sesión la importancia que merece, pero aún podemos observar cómo, en ocasiones, se realiza de forma escasa o incorrecta. Este es un hábito de vida saludable que debemos enseñar a nuestros pequeños y de concienciar a los "no tan pequeños" de su importancia y correcta ejecución.

¿Por qué es tan importante la realización de un buen calentamiento?


Primero, porque prepara al organismo para efectuar una actividad posterior, ya que pasa del estado de reposo al de fuerte actividad mediante un proceso de adaptación.


En segundo lugar, porque nos prepara psicológicamente, reduce la ansiedad y aumenta la motivación. Es una parte transitoria, nos hace abstraernos de la vida cotidiana y nos predispone mentalmente a la parte principal de la sesión, en la que desarrollaremos los aprendizajes planificados.


En tercer lugar, porque evita o reduce las posibilidades de accidentes o lesiones musculares o articulares ya que, gracias al aumento de temperatura corporal, se puede incrementar la elasticidad muscular de los tendones y los ligamentos, y por ello disminuyen los riesgos de tirón, roturas o distensiones musculares.

¿Cómo enseñamos un buen calentamiento?


Independientemente de la edad del colectivo al que nos dirijamos, existen unas pautas comunes para enseñar el calentamiento. El fin de enseñar a calentar bien es que las personas adquieran autonomía para poder calentar correctamente de forma individual. Basaremos este aprendizaje en una metodología de instrucción basada en las premisas: «explicación, demostración y ejecución». Primero explicaremos el ejercicio, haremos una demostración explicando los aspectos a tener en cuenta y el alumno ejecutará dicho movimiento. Esta metodología también se utilizará en la enseñanza de estiramientos para prevenir lesiones como resultado de malas posturas o una incorrecta aplicación de la técnica.


Lo idóneo sería empezar a trabajar por los ejes simples de cada articulación, dejando las circunducciones (unión de varios ejes), o lo que comúnmente se conoce como «hacer círculos» como ejercicios finales. Por ejemplo, el orden correcto de movimientos en la articulación del hombro (articulación escapulohumeral) sería:


1. En el plano anteroposterior o sagital y eje transversal, movimiento de flexión-extensión.


2. En el plano frontal y eje anteroposterior o sagital, movimiento de abducción o separación y aducción o aproximación.


3. En el plano transversal y eje longitudinal, movimiento de rotación.


4. La combinación de los ejes anteriores, movimiento de circunducción.


Siguiendo los movimientos de cada articulación según estos ejes y planos, se realizarán los ejercicios correspondientes a cada articulación. No tiene importancia empezar por la cabeza o por los pies. Este hecho no es relevante y solo sirve para llevar un orden y para no olvidar trabajar ninguna articulación. Otra opción sería trabajar cada articulación en el eje transversal, luego todas en el eje sagital, y así sucesivamente. Lo importante es seguir la secuencia de ejes y planos anatómicos y no dejar ninguna articulación sin movilidad. Estos movimientos pueden realizarse tanto en estático como en dinámico en combinación con desplazamientos.


Teniendo en cuenta esto, la forma que adopta cada calentamiento se adecuará a los ejercicios que se realizarán en la parte principal de la sesión. Si en la parte principal se trabaja por parejas, podemos optar por elegir un calentamiento en dos filas. En cambio, si nos encontramos ante un partido, podemos hacer un calentamiento en círculo donde poder ir motivando a los jugadores y que el grupo se vaya concentrando. Las distintas variantes son infinitas según el trabajo posterior que se va a realizar.

Bibliografía.


González Gómez A. L. (2013), La enseñanza del calentamiento. Revista digital: "al-Musara: Educación y Deporte".